martes, 15 de marzo de 2016

La devaluación de la palabra

Dicen que todos somos iguales,
Que tenemos los mismos derechos
Y  que debemos ser repetados.

Dicen que la opinión de todos,
siempre que sea argumentada,
es recibida como válida.
Que mi pensamiento será tomado  en consideración
y que mi forma de pensar y actuar,
si no perjudica al otro,
no será prejuzgada.

Ahora me pregunto,
y me tomo el atrevimiento de pensar:
¿En qué momento se apartó tanto el decir del actuar? ¿Cuándo sucedió,disculpen mi ignorancia, el momento en el que la palabra terminó siendo un mero recurso de comunicación,
un movimiento  sonoro,
una vibración inconstante
y el contenido se convirtió en una mera expresión poética sin carga alguna ?

Concluyo, basándome en todo lo antedicho,y estando plenamente convencida,  que hoy aceptamos que
la  palabra humildad tiene que ser respetada por el que lo escucha
pero el orgullo florece en el que lo emite. ¿ Contradicción, doble discurso, falacia ?
Claramente, a las pruebas me remito.
Pero lamentablemente el que sabe sabe y el que no....es jefe.


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