Ese cuarto esta oscuro y es imposible abrir la ventana para que la claridad lo ilumine.
Mi esfuerzo es en vano cuando se trata de ocultar que pasa algo mas allá y aunque intento revertir la situación, siempre quedará el vestigio del ayer.
Sí, antes estaba impecable, ordenado y luminoso. Éramos él, yo y mi intimidad de por medio. Era mi confidente y el testigo de cada alegría, cada sonrisa y placer, porque allí ocurría la magia, allí se concretaba lo indescifrable para muchos y lo divino para mí…
¿Será cuestión de tiempo? Las agujas del reloj giran lentamente cuando se trata de la memoria, intacta para algunos recuerdos y tan frágil para cientos de olvidos…